Historia

Desde 1972 la capital del Garraf cuenta con colla castellera propia: los Bordegassos de Vilanova. La colla de la camisa de color amarillo tierra es la única que ha alcanzado los nueve pisos después de haber descargado toda la gama de ocho. Pero también fue la primera, el año 1979, que coronó un castillo de ocho con una niña en el pomo superior. Durante estos casi 40 años los castellers vilanovenses las han visto de todos los colores, pero siempre han acabado remontando el vuelo.

Vilanova i la Geltrú puede presumir de ser la población que acogió el tercer castillo de nueve del que se conoce documentación hasta este momento. Fue en el año 1852, en la fiesta de las Nieves, cuando la colla de los Xiquets de Valls completó un castillo de nueve que todo apunta a que fue el tres de nueve. I es que en Vilanova, primero de la mano de los Xiquets de Valls y después de los Nens del Vendrell, el caldo casteller se había ido preparando a base de siglos. Durante mucho tiempo los aficionados locales tuvieron que conformarse dando soporte a las piñas de las collas invitadas. Pero con la efervescencia del final del franquismo, cuando la nueva democracia se avistaba en el horizonte, en Vilanova nacía una colla marcadamente rupturista en muchos sentidos. Para empezar, con el nombre. Bordegàs en Vilanova equivale a decir chico, y no tiene la connotación negativa que tiene en otras comarcas. Pero aparte de cuestiones estéticas como el nombre o el color de la camisa, la colla también innovó en la manera de entender los castillos que a la larga acabaría triunfando: la integración total de la mujer en los castillos y la apuesta por las construcciones ligeras de peso.

El primer "carro gros" y la travesía del desierto


Aquel 4 de 8 cargado el 28 de octubre de 1979 sorprendió al mundo casteller por el simple hecho de que se trataba de un castillo casi límite en aquel momento y porque lo conseguía una colla que hacía relativamente poco que se había creado. Pero, sobre todo, en los círculos castellers más tradicionales impactó el hecho de que con segundos y tercios de tan poco peso se podía conseguir un castillo de ocho. El ejemplo acabó siendo imitado, y mejorado, por otras collas que partieron de esta apuesta para fundamentar su progresión constante que las llevó hasta la élite.

Curiosamente, en Vilanova la hazaña no estimuló a ir a más; más bien al contrario. Conllevó un relajamiento que se fue acentuando año tras año. Con la democracia recuperada, en la colla ya solamente quedaban las personas que estaban en ella por motivos castellers. Si los años 70 habían sido un progreso constante hasta descargar la torre de siete y cargar el cuatro de ocho, en los 80 la colla entraba en plena regresión, hasta llegar a tocar fondo en el año 1989, cuando la colla solamente firmó un único castillo superior al tres de siete: un cinco coronado el Día de la Colla. El cap de colla Albert Salvany, arropado por muchos castellers que todavía hoy militan en la colla, es la figura clave que lidera la colla durante todo este período que entre los Bordegassos se conoce como "travesía del desierto". Era cap de colla desde 1977, cuando la colla comenzó a estrenar sus mejores castillos. Y, a pesar de la desbandada posterior, se mantuvo en el cargo hasta que un infarto lo sorprendió el día de Navidad de 1989. Precisamente cuando los Bordegassos atravesaban una situación más incierta. Pero la colla reaccionó. Y los años posteriores, coincidiendo con la entrada de mucha gente joven, la colla fue a más cada temporada.

La Plaça de la Vila tuvo que esperar 15 años entre el primer y el segundo castillo de ocho de su colla. Pero en 1994, por fin, se recuperaba, y poco más tarde se descargaba el cuatro de ocho. El año 1995 sirvió para estrenar el tres de ocho y el pilar de seis y, después de dos años de consolidación, en 1998 la colla daba un salto cualitativo con la llegada de Pere Guinovart como cap de colla. La experiencia acumulada, un aumento en el número de camisas y un excelente grupo infantil permitió que la colla fuese rompiendo su propio techo con una gran facilidad. Además de consolidar la clásica de ocho acompañada del pilar de seis, la colla estrenó el folre de la torre de ocho (coronada por fiesta mayor a pesar de la lluvia) y descargada un par de meses más tarde. Entretanto, la colla también dio la campanada descargando en la plaza Sant Jaume de Barcelona su primer pilar de siete con folre. La traca final llegó en noviembre, descargando al primer intento el cinco de ocho. Y aquello ya eran palabras mayores. Todo ello coincidiendo con la inauguración del local propio.

Los mejores años


1999 es el año dorado de los Bordegassos. La colla reeditaba sus mejores castillos y añadía el cuatro de ocho con la aguja en su repertorio, justo una semana antes del de la mejor actuación que la colla ha completado nunca. El 1 de agosto, en la fiesta mayor de Vilanova, los Bordegassos cargaron su primer castillo de nueve: un tres cargado que vino seguido del cuatro de ocho con la aguja, el cinco de ocho y el pilar de siete. Todos estos últimos descargados. La Merced volvió a ser mágica para los vilanovenses, que descargaron su primer tres de nueve. Seguidamente la colla intentó el cuatro, pero no lo consiguió. El cuatro de nueve es el único castillo que los Bordegassos han llevado a plaza pero no han conseguido nunca. La colla había tocado techo, pero el limitado número de camisas hacía que ir más allá fuese complicado.

Los castillos colosales se fueron manteniendo, aunque con menos regularidad cada vez, hasta el año 2002, cuando la colla consiguió sus últimos cincos y torres de ocho. Todavía consiguieron cerrar el año 2001 con un cinco de ocho de postal y un tres de nueve cargado. La curiosidad la encontramos en el día de la colla del año 2000, en que se descargó el tres de nueve por primera y única vez en plaza propia. Se da la circunstancia de que este es el último castillo de nueve del siglo XX para todo el mundo casteller. La batalla que durante un tiempo se mantuvo en este nivel, a partir del año 2003 ya solamente sirvió para mantener los castillos básicos de ocho. El año 2006 llegaba el que fue el último castillo de ocho de los Bordegassos durante cuatro años. La presión de tener que salvar determinados castillos a veces parecía que tenía más peso que la propia ilusión por alcanzarlos. Y era necesario cortar esta dinámica. Se dejaban atrás 13 temporadas consecutivas en que la colla había descargado castillos de ocho. Pero ahora, más que hacer castillos de ocho, hacía falta trabajar par volver a ser una colla de ocho. No es lo mismo.

Actualmente...


Entre el año 2007 y el 2009 hubo que dar un paso atrás para tomar impulso. El techo estuvo en los siete pisos. La torre de siete descargada en la Fiesta Mayor fue uno de las primeras señales de recuperación, aunque no acabó de tener continuidad. El año 2010 el cuatro de ocho volvió a ser de color amarillo tierra, aunque solamente cargado. El 2011 también comenzó con cierta irregularidad, pero la épica torre de siete descargada en la Fiesta Mayor marcó un antes y un después que animó a mucha gente, buena parte de ella jóvenes, a incorporarse a la colla. Los ensayos fueron cada vez de más calidad, y la colla explotó de nuevo en la quinta Diada Albert Salvany, cuando volvió a descargar el cuatro de ocho, cosa que no se conseguía desde el año 2006. Además, este 'carro gros' fue el número 100 de la historia de la colla (85 descargados y 15 cargados). Ese mismo día se volvió a descargar una torre de siete que acabó siendo el castillo insignia de la colla y, además, recuperaron el tres de siete levantado por debajo: un castillo que no conseguían desde 1998. Durante el último tramo de la temporada los ensayos se enfocan a consolidar la mejor diada de la temporada y a incorporar el tres de ocho al repertorio.

El 2012 fue un año histórico. La colla recuperó los 'folres' (forros, la segunda piña que va sobre la primera) después de una década de no hacerlos y, además, lo hizo por la puerta grande, descargando la tripleta de ocho. Por Fiesta Mayor, los Bordegassos recuperaron el tres de ocho. Pero la recompensa completa al trabajo realizado la consiguieron en el Concurs de Castells de Tarragona, a donde volvieron después de 24 años deausencia. Los Bordegassos se proclamaron campeones de la jornada del sábado y en la clasificación general alcanzaron el duodécimo puesto, superando en puntuación a alguna colla que participaba en la jornada de domingo y empatandoa puntos con el décimo clasificado.

La temporada 2013 fue una temporada de renovación. Aun así permitió consolidar el cuatro de ocho, que descargaron en cuatro ocasiones y sin sufrir ninguna caída. això, va permetre consolidar el quatre de vuit, que van descarregar en quatre ocasions i no els va caure mai. En cambio, la torre de siete se mostró más irregular y el tres de ocho no llegó a llevarse a plaza.El siete de siete fue el estreno del año.

Los Bordegassos afrontan el 2014 con ganas de seguir consolidando los castillos de ocho pisos, sin renunciar a reconquistar ninguno, pero yendo paso a paso. Seguir incorporando nuevoscastellers al tronco y la piña, hacer crecer la masa social y saber motivar a la colla para que sea constante son los grandes retos que pueden abrir las puertas del éxito.

Castillos y otras cosas


Los Bordegassos son uno de los puntales del rico tejido asociativo vilanovense. Además de la actividad castellera habitual, la colla es una de las entidades más activas en el Carnaval de la ciudad. También es una de las entidades impulsoras del Manani Rock FM, el festival musical que diversifica la oferta musical de la Fiesta Mayor de Vilanova.

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